domingo, 30 de enero de 2011

¿Compañeros o amigos?

¡¡Cuánta razón!! Ojalá los empresarios se concienciasen de que esto es así, y de que tiene que ser así.
En las relaciones laborales, la amistad es una elección, pero la confianza debería ser una obligación. Sin ella es más difícil entenderse y llegar a ser buenos compañeros.

Hace algunos meses realicé un taller de comunicación interpersonal en una empresa en la que sus directivos se quejaban de que las relaciones entre los empleados no acababan de funcionar. Mis alumnos eran un grupo que llevaban entre dos y cinco años trabajando juntos. Como parte del taller les propuse que escribieran en un papel algún detalle personal sobre ellos que tuvieran la certeza de que los demás no conocían. La intención era leer cada uno de los papeles en público y pedir al grupo que acertara quién lo había escrito.

Recogí los papeles y pensé que no me había explicado bien, porque en ellos habían escritas cosas obvias como “tengo un hijo”, “estoy separado” o “he estudiado ingeniería”. La verdadera sorpresa vino cuando al leerlos, todos fueron absolutamente incapaces de acertar a quién correspondía cada afirmación.

Comenté mis impresiones con el grupo diciéndoles que me sorprendía el bajo nivel de conocimiento que tenían los unos de los otros en lo que se refiere a sus vidas personales, y uno de los participantes, visiblemente enojado, me espetó: “Perdona, pero yo no vengo al trabajo a hacer amigos”.

Ser buenos compañeros de trabajo implica que nos tenemos confianza o, dicho de otro modo, que nos entendemos. En cambio, ser buenos amigos es un estadio diferente. Implica la existencia de un sentimiento mutuo, que se traduce en que nos gustamos.

Desde esta óptica, la confianza no está necesariamente ligada a la amistad. Es evidente que no hay amistad sin complicidad, pero debería ser también evidente que puede este tipo de relación puede existir sin amistad. Porque que haya confianza entre dos personas no quiere decir que se gustan. Quiere decir que se entienden. Quiere decir que cada uno puede confiar en que el otro mantendrá los compromisos que haya adquirido, o que no dejará al otro en la estacada. Quiere decir que cada uno de ellos hará lo mejor para el otro, con independencia de lo que sientan el uno por el otro. Personalmente he visto y he experimentado en propia piel muchas relaciones laborales de absoluta confianza, sin que hubiera ningún sentimiento de amistad de por medio. He visto personas que actuaban con total familiaridad entre ellas y que difícilmente compartirían una cena privada. Y he experimentado el entenderme perfectamente con algunos colegas con los que no he sentido jamás el impulso de compartir una copa juntos.

De alguna manera, la amistad es un sentimiento que está por encima de la confianza y que surge de manera natural en una relación cuando las personas, como suele decirse, tienen química. Pero no es necesario que exista para tejer una maravillosa y fructífera relación de compañerismo.

Mezclar trabajo y vida privada

“Sin confianza es difícil, por no decir imposible, mantener una buena relación” (James Hunter)

En las relaciones laborales, la amistad es una elección, mientras que la confianza debería ser una obligación, o al menos deberíamos perseguirla a toda costa, porque es la que propicia un buen clima de camaradería. Muchas personas establecen una clara separación, no compartiendo nada personal con sus compañeros de trabajo. Actúan bajo la convicción de que no se puede ni se debe mezclar nunca la vida privada y el trabajo.

Pero la realidad es que cada uno de nosotros somos una única persona, estemos trabajando o estemos en nuestra casa, y por mucho que queramos no podemos disociarnos a no ser que sea a costa de encerrarnos en nosotros mismos de una forma antinatural. No podemos funcionar en uno y otro ámbito como si se tratara de comportamientos estancos. Si hoy no he dormido por un problema con mi hijo, mañana en el trabajo los demás lo notarán y no podré evitarlo.

Es cierto que podemos, y en muchos casos será aconsejable, limitar los efectos de los problemas personales en el trabajo, o de los problemas laborales en casa. Es cierto también que podemos utilizar el trabajo para evadirnos de problemas personales. Pero trabajo y vida privada acaban siendo necesariamente vasos comunicantes, y lo que ocurre en un ámbito afecta al otro sin remedio.

Por ello es bueno y deseable que, entre colegas, nos conozcamos a nivel personal y seamos capaces de compartir aquella información que nos puede ayudar o que puede explicar determinados comportamientos de unos y otros. Es bueno conocer las circunstancias personales que rodean a nuestros compañeros, para poder actuar en consecuencia y echar una mano cuando se necesita o compartir una alegría cuando sea el caso. No conocer personalmente a los demás nos expone a cometer grandes errores de interpretación, y sobre todo nos impide tejer una relación de confianza que nos permita ser buenos colaboradores en el trabajo.

Por estima o por amistad

“Expresar el amor con hechos, no con palabras, significa ayudar a los demás a hacer fructificar su potencial” (Chris Lowney)

En una relación sana de compañerismo, mi comportamiento debe guiarse por un principio fundamental: estimar a todos sin excepción. Chris Lowney lo expresa afirmando que “las organizaciones (…) dan lo mejor de sí cuando los miembros del grupo se respetan, se estiman y se valoran”. Pero cuando habla de estimar no está hablando de amor-sentimiento, sino que está hablando de amor-comportamiento, es decir, de hacer por los demás lo que más les pueda convenir.

El sentimiento surge de forma natural en una relación, pero el comportamiento es siempre materia de elección, y nosotros deberíamos elegir hacer por cada compañero lo que más le pueda ayudar, independientemente de lo bien o mal que nos caiga o lo que sintamos por él.

Pero la realidad es que demasiado a menudo no nos guiamos por este principio, sino que actuamos guiados por la amistad: asignamos proyectos, tenemos detalles y favorecemos –con mayor o menor consciencia– a los que nos caen mejor.

Esta forma de actuar no ayuda a crecer a los que no son nuestros amigos, sino más bien todo lo contrario, hace que se estanquen por falta de oportunidades y por poca atención por nuestra parte.

Si, por ejemplo, tenemos la potestad de decidir sobre un proyecto, deberíamos hacer participar a aquellos a quienes más les conviene para su desarrollo profesional, no a aquellos con los que nos lo pasaremos mejor trabajando. Si lo hacemos así, esto marcará la pauta de hasta qué nivel estamos dispuestos a crear cercanía con aquellos con quien no nos une la amistad.

Actuar sin favoritismos de amistad nos hará más dignos de la confianza entre los colegas y además propiciará nuevas relaciones, ya que es más fácil traducir nuestras acciones en sentimientos que traducir nuestros sentimientos en acciones.

Es cierto que entre aquellos con quienes compartimos amistad habrá quienes en un momento dado puedan vivir con desconcierto una decisión que beneficie a un compañero –que no amigo– en lugar de a ellos. No debemos cesar en nuestros esfuerzos por clarificar y hacerles entender la situación: todos los compañeros sin excepción son merecedores y pueden gozar de nuestra confianza, y algunos cuentan además con nuestra amistad. Pero nuestro comportamiento profesional se guía por la confianza, no por la amistad.

Fuente: El País

miércoles, 19 de enero de 2011

Day of the Tentacle

Ayer, cenando con Paco hablamos de este juego... Day of the Tentacle. ¡Qué recuerdos! Todavía recuerdo cómo Papá me abrió aquel sobre con la plancha para poder grabarlo y devolverlo después... :-)

lunes, 17 de enero de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

Desbloquear Mail App en Mac OS X (con buzones IMAP)

Quizás no os ha pasado nunca, pero os aseguro que puede pasaros en cualquier momento. A mí tampoco me había pasado... hasta hoy.

Esta mañana intenté enviarle unos vídeos a un amigo en un email. Eran unos 6 vídeos, algunos más pesados que otros, en total 300 y pico megas. El caso es que, a mitad del envío, Mail mostró un mensaje de error...

"Se ha producido un fallo de conexión con el servidor de correo. El tamaño del mensaje excede el máximo permitido"

Desde ese momento, la aplicación se quedó bloqueada. Por más que la cerré, reinicié, cancelé los procesos colgados en la ventana de progreso... o lo que sea, seguía colgada. Probé de todo, desde borrar el archivo de preferencias de Mail (~/Librería/Preferences/com.apple.mail.plist) a cualquier otra opción que se os ocurra. Nada. Cada vez que abría Mail, la aplicación se quedaba procesando correos e iba creando unas carpetas de Mensajes recuperados en las que no hace más que descargar, de forma repetitiva, ese correo perdido de 300MB.

¿Qué hacer? La solución es una perogrullada... Borrar la cuenta y volverla a crear. Así de fácil ;-) Eso sí, que nadie me pregunte dónde quedó ese correo de 300MB


Chrome Notebook, cuando TODO está en la nube...

Muy en la línea de Google, Glen Murphy, uno de los desarrolladores de Chrome, nos demuestra algunas de las ventajas de trabajar en la nube. La verdad es que, tal y como nos viene acostumbrando Google, no se puede ser más descriptivo ;-)

Ese es, en resumidas cuentas, el gran valor añadido de Chrome OS, el sistema operativo 100% en la nube de Google...

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Cómo se escribe? ¿Preveer o Prever?

Según el diccionario de la RAE, la forma correcta de conjugación del presente de indicativo del verbo PREVER es la siguiente:
Yo preveo
prevés
Él/Ella prevé
Nosotros/as prevemos
Vosotros/as prevéis
Ellos/as prevén

Además, la palabra preveer no está registrada en el Diccionario.

Optimización de bases de datos

Mi amigo Paco me envía un link con un un artículo interesante acerca de la optimización de bases de datos. Tal y como dice Paco, "Aunque no somos administradores de bases de datos, es conveniente leerlo porque se refiere a una buena práctica para un administrador de sistemas que prepara un servidor, para que luego sus compañeros instalen en él una base de datos."

Gracias Paco!!



Oasis - Whatever

sábado, 8 de enero de 2011

El camarote

Jajajajajajaja!!! Me parto!!! Vaya cracks!!! Impresionante!!! "Déjemelas largas que aquí ya va faltando sitio..."

El 'vagabundo de la voz de oro'

"Tengo un regalo divino de voz. Soy un antiguo presentador de radio que está pasando por malos momentos. Por favor, cualquier ayuda será gratamente apreciada. Gracias y que Dios le bendiga. Felices fiestas"

Eso fue lo que dijo Ted Williams poco después de que el periódico Columbus Dispatch colgase un vídeo suyo en Youtube en el que podía escucharse perfectamente que no se estaba tirando un farol. Williams explicó al periódico que trabajó como presentador de radio durante años pero que a finales de la década de los años noventa, el alcohol y las drogas le convirtieron en un "sintecho" con un pasado criminal. "Ahora llevo dos años limpio y estoy intentando muy duramente recobrarme y con suerte una persona de alguna televisión o radio me diga que necesita una voz o algo", explicó Williams.

Entre las numerosas ofertas laborales que en los últimos días le han llovido, destaca una oferta del actor Jack Nicholson para que esta nueva estrella mediática participe en una de sus películas. Williams, de 53 años, ha sido ya contratado por el canal de noticias MSNBC para poner su voz a su nueva campaña publicitaria y, en los pocos días que lleva de fama, ya ha prestado su "regalo de Dios" (como él la llama) a unos anuncios del grupo alimentario Kraft.

martes, 4 de enero de 2011

Enrollar el cable del cargador del MacBook

Después de escribirle la carta a los GReyes he estado mirando estas cosas, quién sabe, quizás me he portado muy muy bien y me traen lo que he pedido...

En el vídeo podemos ver al primo californiano de Ángel y al chino Cudeiro ¿quién de los dos conseguirá extender la vida del cargador de su MacBook? Haz click en el vídeo para verlo ;-)

sábado, 1 de enero de 2011

2011...

Hoy es 1 de Enero, empieza otro año, 2011. No empiezo el año tal y como me gustaría, pero supongo que así de jodida es la vida...

Wasis Diop - Everything Is Never Quiet Enough